Durante mucho tiempo pensé que exportar era un proceso lejano, complicado y reservado para empresas enormes con departamentos completos dedicados al comercio internacional. Yo veía a las PyMEs como algo aparte, casi sin oportunidad para jugar en esa misma cancha.
Pero todo cambió el día que decidí investigar “qué tan difícil sería vender un producto mexicano fuera del país”. No imaginaba que esa búsqueda me abriría un panorama totalmente nuevo: exportar sí es posible para una PyME, incluso para un emprendimiento que apenas está tomando forma. Y lo más sorprendente es que gran parte del proceso hoy sucede desde una computadora, sin viajar ni conocer a nadie del extranjero y lo mejor de todo, desde plataformas digitales como lo es Alibaba.com
Este blog es mi propio resumen de ese descubrimiento: lo que entendí, lo que me sorprendió y lo que realmente hace la diferencia cuando uno quiere sacar un producto mexicano al mundo.
Nuestros productos sí tienen demanda global
Creo que todos hemos escuchado que “lo mexicano gusta fuera del país”, pero nunca lo había dimensionado. No hasta que empecé a ver casos reales: productores de café vendiendo pequeñas partidas a Europa, marcas de miel artesanal enviando a Canadá, negocios de salsas consiguiendo clientes en Estados Unidos, y artesanos encontrando compradores en países que jamás hubieran imaginado.
La parte más reveladora fue descubrir que muchos de ellos nunca fueron a una feria internacional, ni tenían contactos previos. Simplemente entendieron cómo moverse en plataformas digitales B2B y aprovecharon la visibilidad que da internet.
Lo que sí necesitas
Antes de investigar, yo imaginaba que exportar requería miles de documentos, trámites interminables y permisos especiales casi imposibles de obtener. La realidad es más sencilla.
Lo esencial se resume en tres cosas:
1. Orden fiscal básico
Tener tu RFC funcionando y estar al corriente. No es nada fuera de lo común para cualquier negocio que ya factura.
2. Identificar correctamente tu producto
Descubrí que la fracción arancelaria es simplemente una forma universal de clasificar lo que vendes. Y sí, al principio sonaba a “idioma aduanal”, pero con ayuda de un agente aduanal o una logística, se vuelve muy manejable.
3. Saber si tu producto necesita un padrón especial
La sorpresa más grande: la mayoría NO lo necesita.
Solo ciertos productos primarios o regulados requieren entrar a un padrón sectorial.
Todo lo demás puede exportarse sin trámites adicionales.
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