Mi visión del 2026

A veces me sorprende cómo un cambio tan pequeño —como abrir una maleta, prender la computadora o mover las manos sobre algo que estoy construyendo— puede encender dentro de mí pensamientos que normalmente intento ignorar: dudas, miedos, expectativas, ganas de correr y al mismo tiempo ganas de quedarme. Este tercer video es justo eso: un retrato silencioso de lo que no se ve cuando alguien empieza algo desde cero, cuando se apuesta por sí misma sin garantías, sin aplausos y sin un manual que te diga cuándo lo estás haciendo bien. Porque nadie te explica que crecer duele, que avanzar implica renunciar, que los procesos que parecen sencillos desde afuera son en realidad batallas que se libran en silencio. Aun así, aquí estoy, intentando cada día un poco más, entendiendo que no necesito tener claridad absoluta para moverme, que los pasos más pequeños también cuentan, y que incluso cuando me siento perdida estoy avanzando hacia una versión de mí mucho más fuerte y consciente. Sigo descubriendo que hay una fuerza que no aparece en grandes discursos, sino en las acciones más normales: en seguir intentando cuando nadie pregunta cómo vas, en creer en algo que aún no existe, en levantarte sin saber si hoy será el día que cambie tu vida o simplemente otro día más. Y quizá eso es lo que más me sorprende: que en medio de la incertidumbre, del cansancio y de las ganas de detenerme, sigo. Sigo porque algo en mí insiste, algo que no hace ruido pero que empuja, algo que me recuerda que esto que estoy construyendo, aunque todavía sea pequeño e imperfecto, es mío. Y que merezco ver hasta dónde puede llegar.


Comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *