Carlos Orozco Robles
Durante mis prácticas profesionales en Apatayana, una agencia de marketing, tuve la oportunidad de vivir el marketing desde un enfoque completamente práctico. No fue solo crear contenido por crear, sino entender por qué se hace, para quién y con qué objetivo. Esta experiencia me ayudó a conectar la teoría que veía en clase con lo que realmente sucede en el día a día de una agencia.
Creación de contenido con intención
Uno de los principales aprendizajes fue la creación de contenido estratégico. Aprendí que no basta con que un post se vea bien, sino que debe comunicar un mensaje claro, alineado a la identidad de la marca y pensado para su público objetivo. Trabajar en copys, ideas creativas y ajustes constantes me enseñó que el contenido debe ser flexible, medible y siempre orientado a resultados.
Posicionamiento SEO y visibilidad
También aprendí la importancia del posicionamiento SEO. Entendí cómo el uso correcto de palabras clave, la estructura del contenido y la coherencia del mensaje influyen directamente en la visibilidad de una marca. Esto me hizo ver que el marketing digital no es solo creatividad, sino también análisis y estrategia para lograr posicionamiento y alcance real.
Lo que aprendí de Alibaba
Trabajar con referencias y dinámicas relacionadas con Alibaba me permitió entender cómo funcionan las grandes plataformas de comercio digital. Aprendí sobre escalabilidad, estrategias de posicionamiento global y la importancia de adaptar la comunicación a distintos mercados. Fue un ejemplo claro de cómo el marketing bien estructurado puede impulsar marcas a niveles internacionales.
Objeciones, ventas y aprendizaje real
Otro punto clave fue aprender a manejar objeciones y entender el proceso de ventas desde una perspectiva más humana y estratégica. En Apatayana aprendí que vender no es presionar, sino escuchar, entender necesidades y comunicar valor. Las objeciones dejaron de verse como obstáculos y se convirtieron en oportunidades para mejorar el discurso y la propuesta.
Reflexión final
Todo lo vivido en Apatayana me dejó una enseñanza clara: el marketing es prueba, error, análisis y mejora constante. Aprendí a trabajar en equipo, a recibir retroalimentación y a confiar más en mis habilidades. Esta experiencia reforzó mi interés por el marketing y me dio una visión mucho más realista del camino profesional que quiero seguir.
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