Hay tradiciones que no se explican: se sienten. Día de Muertos es una de ellas.
México no recuerda a sus antepasados con silencio, sino con color, aroma y luz; con flores que iluminan el camino, con pan dulce que sabe a hogar, con papel picado que danza con el viento. Es una tradición que nos enseña que el amor no termina, solo se transforma y que lo que hacemos en vida, a quienes tocamos con nuestra presencia, tiene valor.
Es más que solo poner un altar, se trata de memoria colectiva. Es reconocer que somos herederos de quienes trabajaron antes que nosotros; de quienes sembraron nuestro oficio, nuestra creatividad y nuestra identidad. Es entender que lo que hacemos hoy, también será legado para alguien mañana.
Lo que honoramos permanece, a México, a nosotros.
Cada objeto que colocamos en la ofrenda tiene historia: no se trata de un delantal gastado, un collar heredado, una fotografía que lleva décadas acompañándonos. No son solo cosas. Son símbolos de lo que nos construye, nos reconforta y apasiona.
En México, el trabajo siempre ha sido amor. Amor por la familia, amor por el oficio, amor por el arte, amor por el detalle. Ese amor sigue vivo en cada persona que crea, diseña, cocina, fabrica o transforma con sus manos.
Esta noche, existe una conversación entre el legado con el presente.
Hoy, el mundo es más grande y más cercano. La tradición sigue siendo nuestra raíz, pero nuestras oportunidades se han expandido. Las empresas mexicanas que nacieron desde la historia familiar, la artesanía y el esfuerzo diario, ahora tienen caminos que antes no existían: caminos hacia otros países, otras culturas, otras mesas y otros corazones.
Es ahí donde entra Alibaba. No como una marca ajena a lo que somos, sino como un puente para que lo que se crea con historia, llegue más lejos sin perder su esencia.
Alibaba no sustituye el legado; lo acompaña, lo proyecta, lo hace visible ante el mundo.
Porque lo que nace desde México merece ser compartido. Cada pieza hecha con manos mexicanas lleva tiempo, intención, identidad; compartir eso con el mundo es también una forma de honrar a quienes nos enseñaron a crear.
Este Día de Muertos recordamos que el pasado no se queda atrás. Camina con nosotros, respira con nosotros, nos impulsa hacia adelante. Mientras el mundo avanza, la tradición permanece y la llevamos con orgullo.
Deja un comentario