La Carrera Cinemex 2024 se convirtió, para mí, en uno de los mejores ejemplos de cómo una marca puede trascender más allá de un evento deportivo para transformarlo en un acto de conciencia social.
Más allá de reunir corredores, talentos y familias, esta edición se volvió un puente directo entre el deporte y una causa profundamente humana: apoyar la labor de Fundación Vida Independiente. Y lo que más me sorprendió fue la forma en que Apatayana, desde su rol creativo, logró narrar esta historia de manera tan potente que el mensaje llegó mucho más lejos de lo esperado.
Conoce más sobre la campaña
Uno de los mayores aciertos de la campaña fue su capacidad de unir tres mundos que pocas veces coinciden tan naturalmente: el cine, la filantropía y el deporte. La Carrera Cinemex 2024, respaldada por Grupo Cinemex y Fundación Grupo México, tenía un objetivo claro: impulsar una causa real, visible y urgente. Por medio de Conciencia Cinemex, se realizó una donación significativa para apoyar los programas de inclusión y autonomía que ofrece Fundación Vida Independiente, una organización que trabaja incansablemente por mejorar la movilidad, independencia y calidad de vida de personas con discapacidad motriz.
Pero una causa sólo se vuelve poderosa cuando se cuenta bien. Y ahí es donde, desde mi punto de vista personal, el trabajo de Apatayana hizo toda la diferencia. La agencia tuvo la responsabilidad –y la sensibilidad– de producir una serie de videos y fotografías que no solo documentaron la carrera, sino que mostraron el impacto emocional y social detrás de ella. No se trató de un contenido publicitario más, sino de piezas que reflejaron la dignidad, el esfuerzo y la realidad de cada persona involucrada.

El cine y el deporte: juntos por una buena causa
Lo que más me impresionó del trabajo de Apatayana fue la manera en que supo equilibrar la estética cinematográfica con la autenticidad del mensaje. Los clips de corredores cruzando la meta, los testimonios reales, los planos íntimos del entrenamiento de atletas con discapacidad, y los colores vibrantes del día de la carrera lograron construir una narrativa más poderosa que cualquier texto institucional. Fue contenido que se sentía vivo, humano y cercano. Y, por lo tanto, memorable.
Además, la estrategia visual no se limitó a “mostrar lo bonito”. También se esforzó por visibilizar el propósito detrás del evento. Como espectador, pude entender con claridad el papel de Grupo Cinemex y Fundación Grupo México en la donación; pude ver cómo se entrelazaban sus esfuerzos con el alcance de Fundación Vida Independiente; y sobre todo, pude sentir que era un mensaje genuino. Esa transparencia marca una diferencia enorme en campañas sociales, especialmente cuando el público está cada vez más atento a diferenciar entre causas reales y acciones que sólo buscan apariencia.
Otro aspecto que me gustó fue el manejo del tono emocional. La campaña no buscó sensibilizar desde la lástima, sino desde la admiración. Mostró la fuerza de quienes forman parte de Fundación Vida Independiente, su disciplina, su entusiasmo y su compromiso. Verlos moverse, entrenar y participar no sólo inspira, sino que también invita a reflexionar sobre la importancia de brindar apoyo económico, mediático y social a causas que realmente transforman vidas.

Cada paso es igual de importante, mientras sigas avanzando
El equilibrio entre lo informativo, lo visual y lo emocional fue, en mi opinión, uno de los elementos clave para el éxito del proyecto. Apatayana no solo se limitó a producir contenido, sino que creó una narrativa cohesionada que elevó el impacto de la campaña. El resultado fue una comunicación clara, atractiva y con un propósito bien definido.
En lo personal, creo que la Carrera Cinemex 2024 no solo cumplió su objetivo deportivo y promocional, sino que también se convirtió en un recordatorio de lo que las marcas pueden lograr cuando sus acciones se conectan con causas reales. Y para mí, eso es lo que hace que esta campaña sea tan valiosa: demuestra que cuando se combinan buenas intenciones con estrategia, creatividad y sensibilidad, nace un mensaje capaz de mover a miles.
En resumen, la colaboración entre Grupo Cinemex, Fundación Grupo México, Fundación Vida Independiente y Apatayana dejó una clara lección: cuando una historia se cuenta con verdad, el impacto no solo se ve… se siente. Y esa es la clase de comunicación que vale la pena aplaudir y replicar.
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