Un caso que me dejó aprendizajes importantes fue Millesime 2025, un evento de gastronomía fine dining en el que Apatayana fue responsable de ofrecer talento de alto nivel orientado a hospedar experiencias exclusivas.
La agencia no solo seleccionó modelos; eligió personas que podían interactuar con los asistentes con naturalidad, porte y hospitalidad, elevando así la experiencia de los invitados durante tres días de programación.
Un detalle creativo que me pareció fascinante fue la caracterización inspirada en los años 1920, que se utilizó para complementar la estética del evento. Este tipo de decisiones, aparentemente pequeñas, refuerzan la narrativa visual y sensorial de la marca, dotando al evento de una atmósfera única que hace que los asistentes lo recuerden y lo compartan.
La ejecución cuidadosa, el toque estético y la atención al detalle demostraron que el éxito no solo está en lo que se comunica, sino también en cómo se vive y se siente la marca en cada punto de contacto.
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