Uno de los proyectos que más me llamó la atención fue el trabajo realizado con Rolex en un evento de alto nivel. El objetivo principal fue apoyar la logística y experiencia del evento, proporcionando modelos AAA que actuaran como la primera cara visible para los invitados.
Esto no fue solo presencia estética. El equipo seleccionado tenía la misión de recibir a los asistentes, acompañarlos durante sus experiencias dentro del evento y asegurar que todo fluyera con cortesía y profesionalismo.
Lo que aprendí de este caso es que en proyectos premium no basta con tener una buena estrategia digital o creativa: la forma en que una marca se relaciona con su audiencia en espacios físico-experienciales también es marketing. La elección de talento, su actitud y la forma en que conectan con los visitantes refuerzan la percepción de valor, exclusividad y cuidado por los detalles que marcas como Rolex buscan transmitir.
Este caso me enseñó que el marketing es integral: cuando sabes quién es tu público y qué espera de tu marca, cada elemento —incluso el staff que recibe a los invitados— contribuye a la construcción de una experiencia sólida y coherente.
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