La inspiración para este concepto nace de una idea sencilla pero poderosa: ¿qué pasaría si nuestros productos pudieran hablarnos? No en un sentido literal, sino desde esa intuición que como emprendedores sentimos cuando vemos nuestras creaciones guardadas, llenas de potencial, pero aún sin llegar tan lejos como podrían.
El formato POV, con solo la mano del creador y el producto sobre la mesa, busca transmitir cercanía y autenticidad. Nada de producciones complicadas; solo el objeto protagonista y la imaginación del espectador. El texto que simula notificaciones es la chispa que conecta la curiosidad con la metáfora: un producto “pidiendo” viajar, buscar nuevos mercados, generar dólares y ser visto por personas fuera de su entorno habitual.
Este concepto funciona porque mezcla humor, simplicidad y una verdad universal entre emprendedores: nuestros productos tienen un valor que merece ser descubierto más allá de las fronteras. Y así, la narrativa del “WhatsApp imaginario” se convierte en una invitación a explorar nuevas plataformas que sí permiten que eso ocurra —como Alibaba— donde lo pequeño puede volverse grande y lo local puede convertirse en internacional.
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