Por Valentina Coss.
Solía ser una idea sencilla: conectar empresas.
Lo que comenzó en 1999 como un sueño dentro de un pequeño departamento en China, hoy es una de las plataformas de comercio más grandes y poderosas del planeta. Alibaba nació con un propósito muy claro: eliminar fronteras, unir negocios y permitir que las empresas de cualquier tamaño pudieran crecer más allá de su país de origen.
Para el 2010, ese sueño se había materializado por completo. Alibaba ya no era solo una promesa: se había convertido en la plataforma B2B más grande del mundo, reconocida por su capacidad para conectar miles de negocios, industrias y marcas en un solo lugar.
Su labor es sencilla, pero impactante: acercar a los productores con los compradores, a los emprendedores con los distribuidores, y a las pequeñas empresas con los mercados internacionales que antes parecían inalcanzables.
Hoy, esa red global ha llegado a México.
Con ella, una oportunidad para que el talento y la calidad mexicana se presenten ante el mundo. No se trata únicamente de vender, sino de compartir lo que somos como país: la pasión, el trabajo y la autenticidad que caracterizan a nuestros productos.
Alibaba ha recorrido un largo camino para llegar hasta aquí, y ahora nos toca a nosotros recorrer el nuestro hacia el mundo.
Cuando decías que solo venderías local… y Alibaba llegó a México
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